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lunes, 12 de octubre de 2015

60 ensayos para una nueva aventura (28)





Estaban sentados en la mesa contigua a la de Wilbur, que les oía claramente.
Ella tenía cara aburrida y el no paraba de hablar de cualquier cosa.

Sonaba Lucinda Williams. El vino del día era un shiraz australiano. En el menú unos irrechazables huevos rotos.

Wilbur notó la pausa de sonido en la mesa de la pareja. Luego escuchó lo que le sacó una sonrisa.

"Tenme paciencia -decía él- eventualmente pueda que diga algo interesante".