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domingo, 25 de octubre de 2015

60 ensayos para una nueva aventura (41)



La verdad es que me enganchó porque me había quedado prendido de las imágenes del escaparate. Primero vi la de las sin complejos tomando el sol y me encantó el color, luego me quede con la fairy con pinta -solo con pinta creo- inocente.

Por eso cuando vi que el policía se acercaba y yo tenía la botella en la mano (a) recordé que en esa ciudad no se podía beber en la calle y (b) supe que no tenía escapatoria.

* Perdone ¿que hay en esa botella?
* Agua (tendríais que haber visto mi cara inocente, ¡¡de oscar por lo menos!!).
* (La olió) Esto es vino graciosillo.
* ¡¡ Dios !! Lo ha hecho otra vez.

Siiiii, multa me puso, pero riendo.
Y eso que no le dije que yo soy tirando a agnóstico y el único milagro que hubiera podido suceder era que hubiera hecho caso omiso a la infracción.