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domingo, 15 de noviembre de 2015

Puentes

     
                                                                         
                                          


La recién inaugurada decoración del hall del hotel, convirtiendo ese espacio en una biblioteca cómoda, acogedora y bella con reproducciones de Van Hove o Kenton Nelson y con una música genial que además no impedía las conversaciones le había proporcionado al interiorista  una merecida fama.

Yo era dueña de una mesa junto a una estantería que tenía desde Salinger a Quino. Y estaba dando buena cuenta de una copa que casi puedo asegurar que a tercera ya no llegaba.

En una televisión esquinera un periodista preguntaba; ante lo nuevo que prefieres elegir ¿muros o puentes?

Lo vi, sentado en un rincón hablando solo. Podía parecer que estaba usando un "sinmanos", pero no. Hablaba solo.

Como soy una afamada "memetodondenomellamansemiprofesional" no tuve más remedio que acercarme a preocuparme por él.

Me vio y dijo: "¿Qué hago mirando la lluvia? Si no llueve".

Se hacía obligatorio contestarle adecuadamente.

"Yo tengo una camiseta que lleva escrito en letras grandes "soy virgen" y debajo en letras pequeñitas "esta camiseta es muy vieja".

Me miró. Le miré.

Sonrió, me llamo Wilbur, dijo.
Sonreí, me llamo Mildred, dije.


                                       

El príncipe azul ha caducado


          



    ...Y la princesa vivió feliz para siempre jamás.

   En su PROPIA casa.
   Con su PROPIO dinero.
   Y cuidando ella solita de sí misma.