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jueves, 19 de noviembre de 2015

decalogo




Uno; llegué al Hope bastante tarde. Ya casi no quedaban clientes. tengo que elegir entre la mesa debajo del cuadro de la bufanda o la de mujer con gato. Elijo la segunda opción que hay menos ropa.
Me vino a atender la camarera que me gustaba.

Dos; ¿Que te apetece tomar? 
Por apetecerme, ¿tu estás en el menú? 
No, soy de cocción lenta. 
Entonces un Cosmopolitan.

Tres; Su bebida roja, caballero. 
Me han llamado cosas peores. 
No lo dudo.
No pareces mujer de muchas dudas. 
No lo dudes.

Cuatro: Señal para que se acerque.

Cinco; Repito. 
¿Otra bebida roja? 
Soy de lealtades longevas, fijatetu que a los veinte me gustaban las mujeres de veinte y ahora -pasados los cuarenta- siguen gustándome las de veinte. 
Que pena, no soy tu tipo, tengo treintaydos.
Fijatetu que soy tan inconstante que a veces traiciono mis lealtades sin remordimientos.

Seis; Me la imagino en la barra como clienta, corto mis pensamientos. Señal para que se acerque.

Siete; Quiero la última copa. ¿Que color me recomiendas? 
¿Alguien pide las bebidas por colores? 
Yo. 
A ver si eliges uno que sea difícil. 
Vale, uno igual al color de tus bragas.

Ocho; Volvió y me puso una copa preciosa delante, me sonrió, me guiñó un ojo y volvió a la barra. La copa era preciosa, pero estaba vacía.

Nueve; Señal para que venga.

Diez; ¿Que se come con esta bebida? 
Pide y se intentara complacerte.
¿Lo que quiera?
A esta hora las posibilidades son pocas.
Pásame la carta, mejor me callo la que pienso.

Once; Me la trajo la carta, corta, solo cuatro posibilidades: Croquetas/huevos rotos con jamón y patatas/mujer de treintaydos de cocción lenta/pasta con salsa al gusto. 
¿A que no adivinan mi elección?



Pd: Once en lugar de diez, si. Pero ya sabemos que en este blog las reglas lo tienen crudo.