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viernes, 4 de diciembre de 2015

todo cabe




Tengo un Vettriano en frente de los ojos, justo al lado de Modigliani.


Escucho a Lucinda Williams cuando acabo de retirar el cd de Pablo Milanés.

Leo a Raymond Carver al dia siguiente de terminar con la ultima poesía de Brecht.

Me entusiasmo con "Blade Runner" en el mismo cine que vi "Anie Hall" o "Las Horas".

Me siento en la mesa del fondo del cafe para charlar largamente con mi nueva amiga, y la conversación dura tanto como la del dia anterior con mi mas antiguo amigo.

Me gusta "Across the universe" tanto como "Like a Rolling Stone".

Neruda me emociona, pero también Chandler me mantiene pegado a sus letras.

Es tan importante leer a Bukowski como a Mafalda.

Es tan importante oír a Simon y Garfunkel como a Philip Glass.

Es tan importante ver el ultimo edificio de Frank LLoyd Wright como la montaña sagrada de los aborígenes australianos, Uluru. Que cambia de color durante las horas del dia.


La noche aporta frescor y mi mantita preferida lo contrarresta, me siento junto a la ventana, una copa de shiraz sobre la mesa, al alcance de la mano; unas rodajítas de queso, un poquito de fruta. La lampara enfocando directamente las hojas blancas del libro elegido. Desde los altavoces, de forma suave, surge la voz que  me acompañara esta velada.

La vida tiene multitud de caras ¿por qué renunciar a su diversidad?