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martes, 15 de diciembre de 2015

ahora dos



Me dirigía a recoger en mi librería preferida un pedido que me habían wapaseado que ya estaba. De pasada vi a Mildred tecleando en su iPhone en la ventana del Hope, por señas le dije que en un momento volvería.

El libro estaba.

Y volví.

Y Mildred lloraba de risa.

Le pregunté. Me contestó.

En la mesa del fondo estaba una pareja con aire aburrido bastante perjudicada por la ingesta masiva de vino blanco. Ella va y murmura "te quiero mucho, no me puedo imaginar mi vida sin ti", el tipo medio sorprendido la besa en la mejilla, luego con cara de extrañeza/desconfianza pregunta "¿hablas tu o el vino?". Ella le mira y contesta "hablo yo dirigiéndome al vino".

Ahora éramos dos llorando de risa.