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domingo, 31 de enero de 2016

el abrazo debido






Llovían chuzos de punta al entrar en la pequeña galería de arte del pueblucho, la que sorprendentemente ofrecía obras de Nigel van Wyeck. 
Me fijé que justo enfrente -en la estación- un joven aguantaba estoicamente el chaparrón solo protegido por su paraguas.
Delante del cuadro de la que estaba plácidamente tumbada desnuda en el sofá oi como una madurita interesante le decía a su amiga en susurros "Pues hoy las llevo violeta, o lilas...pero oscuras"

Disfrute de la mezcla de arte e información que proponía el local y -al salir- crucé hasta la cafetería de la estación, un latte calentito era adecuado para la inclemencia del tiempo.

Vi llegar un tren.
Vi bajarse a una joven con un bolso.
Vi como se quedaba parada delante del chico.
Y les oí.

* ¿Y tu que haces aquí?
* Te esperaba.
* ¿Pero como coño te las has arreglado para saber a que hora llegaba?
* No lo sabía. Me he plantado en el anden y me he dicho "esta bien, cuento hasta diez y si no llega me voy"... y has llegado.
* ¿Y hasta cuanto has contado?
* Sietemilsetecientosdiecisiete.