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lunes, 15 de febrero de 2016

elegir la forma de vivir. de ver



Ahora, en la calma de este museo casi vacío, dejándome atrapar por Rothko, recuerdo el rato de está mañana, en el café, cuando Violeta decidió transmutarse en Guille y copiarle una de sus ya legendarias subidas a la mesa.

El murmullo de las conversaciones giraba solo en la queja; las cosas van mal, la gente es decepcionante, mi trabajo es una mierda, los políticos -todos- son corruptos. Mi pareja me no me quiere lo suficiente... 
Nada positivo.
Ni asomo de proponer soluciones. 
Todo queja.

Violeta, que leía en su iPad, se levantó y se subió a su mesa. Como no le hacían demasiado caso se desabrocho un botón y abrió su camisa. 
Acierto. 
Silencio y toda la atención hacia ella.

"En cada segundo del tiempo que pasamos en la tierra ocurre algo. 
En este universo que habitamos no hay un instante vacío. 
En cada momento, en algún sitio, alguien hace algo que nos aportará luz.
Quizá sea escribir un libro, quizá una entrada en un blog, quizá un comentario que acabamos leyendo por azar.
Solo hay que saber que preferimos encontrar cuando buscamos".

(pausa)

"Abandonar la queja, añadió, mirar donde encontrar algo que os enriquezca. 
O convertiros en el alguien que lo hace".

Se bajó, dio un largo trago a su vino blanco y se puso de nuevo a leer.

En el local las conversaciones giraron a discutir sobre si si o si no. Algunos tecleaban en busca de información. Los menos añadían motivos a la queja contínua.

Hay gente que se empeña en no ver lo bueno que le rodea y puede mejorar su vida.

Me gusta Violeta, es como esas dos rayas que encienden el fondo negro de Rothko, su presencia dan esperanza en la existencia de la luz.

Luego, ya lanzada, pensé que las rayas por fin vencen prejuicios y se juntan y el negro de oscuridad se torna rojo de vida.

Seguro que en este instante hay alguien en algún lugar haciendo algo que acabará siendo bueno para mi.