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jueves, 24 de marzo de 2016

¡qué noche la de este día!




Anoche bebí un lago. Llegue a la habitación y no había manera de abrir la puerta, tuve que hacer subir al de recepción y que me abriera con la llave maestra. Me tire en la cama y quede frito.

Me he levantado tempranísimo y -como siempre todavía dormido- he ido al baño, y los efectos de la noche anterior se hicieron notar; el cepillo de dientes me pareció mas grande que el mío. La colonia olía totalmente diferente. Salgo, cojo unos calzoncillos y, aunque ahora veo a una tipa con un libro creía recordar que el cuadro de la pared era una tía cabreada con bolso (tengo que dejar de beber tanto!!!). Los calzoncillos me queda grandioso (je, la mala vida que me doy y adelgazo).

Esta bien, he bebido un par de océanos, pero si estoy aquí de pie ¿que hace el gordo ese durmiendo en la cama gemela? es mas ¿como hay camas gemelas si yo siempre pido una cama grande?

1 segundo, 2 segundos, 3 segundos...

Cepillo, colonia, cuadro, calzoncillos, tío gordo, dos camas...

Abro la puerta y veo el numero de la habitación 738, nada que ver con mi 321 (así no abría anoche). Con todo el sigilo que puedo recojo mis cosas y me las piro.

Sigo desorientado, se que me deje el gorro en la mesa de noche del otro, pero lo tengo ante mis ojos en mi habitación.
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Un par de horas mas tardes cruzo el hall camino del shuttle que me lleva al campo. Un gordo le esta diciendo a su amigo:¡¡Que noche, tío!! Debió ser la bomba. Bebí tanto que no me he enterado demasiado pero esta mañana me faltaba unos calzoncillos y encima de la mesilla de noche había unas bragas...