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lunes, 4 de abril de 2016

a veces, a pesar nuestro........



Tener trece años es una mierda. Había quedado con mis amigas para ir a los columpios de la playa.

Mis padres querían ir al pueblo, a ver a mis tíos que vivían en la casa familiar con un primo mío.

¡Me pase todo el dia diciendo que no quería ir!
Que ya era mayor y podía quedarme sola.

Y cuando me llevaron a pesar de mis quejas, puse los morros hasta el ombligo y me negué a hablarles.

Estuvieron viendo una foto de mi tía. Parece que se la hizo el que ahora es su marido desde la terraza de enfrente. Se rieron mucho, pero no me la dejaron ver. Todo muy aburrido.

Luego fui a donde la barca, donde estaba el cateto de mi primo el de pueblo. Estuvimos hablando un rato. Es mono.

Al final no me lo pase tan mal. Le pregunte a mis padres si volveríamos el domingo que viene otra vez.