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viernes, 8 de abril de 2016

formas de premiar los buenos mensajes





Me levanté antes que el, lo que era normal. Desayuné, salí, hice unos recados, volví a casa, cogí una copa me puse un riessling blanco y frío, moví la sillón para colocarlo frente a la cama y le miré.

Todavía estaba dormido, en medio de la cama que era fiel reflejo de la satisfactoria (por partida triple) actividad nocturna.


Se había ganado bien mi regalo con su mensaje del dia anterior.





El dia anterior estaba sentada en la calle haciendo una pausa cuando recibí el mensaje: Pienso en ti hasta cuando estoy contigo.