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viernes, 15 de abril de 2016

crónica de un dia





Alguien, que evidentemente no me conoce, me ha llamado por teléfono y me ha despertado de madrugada. Creo que eran las nueve y diez.

Luego fui a la ciudad -al atasco- a una reunión que si era el dia quince, pero del mes que viene.

A la hora de comer me di cuenta que solo tenia arroz (del que se hace en cinco minutos), lo puse en agua hirviendo y me fui a ver el futbol. Cuando me acorde (a los cincuenta minutos) se había quemado, vuelto de color negro y pegado de forma irreversible a mi unica y ya nunca mas utilizable olla.

Recordé que en el congelador tenia unas croquetas. Las puse en aceite hirviendo y me fui a ver el futbol. Cuando me acorde de ellas no se habían quemado. Estaban achicharradas y de un negro que ya empezaba a ser costumbre en mi cocina.

Por la noche baje a tirar la basura y en ese preciso momento se declaro el segundo diluvio universal, me moje lo que no esta en los libros.

Al llegar a casa, empapado, en el sofá estaba su libro y su famosa taza roja.

Al entrar en el dormitorio se estaba quitando las bragas. Me vio y me sonrió.

Un dia fantástico. Ojalá tenga muchos como este.