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martes, 19 de abril de 2016

no importa edad, raza o religión






En clase nos hablaban de arte, en lo que parecía que iba a ser un dia normal de facultad.
Se abrió la puerta del aula y entró nuestra profe preferida, habló en bajito con su compañero y luego se dirigió, sonriendo, hacía nosotros.

* Clase estaré un par de semanas sin venir, tendréis un sustituto muy bueno y bla bla bla (se rió). Me caso. Mañana. Sin ningún motivo mas que me apetece. Con un hombre veinte años mayor que yo...
(Aplausos, gritos felicitaciones...)
* Así que ya sabéis chicas, todos esos compañeros que babeaban por mi quedan a vuestra disposición (uuuuuuuuhhhhhssss masculinos, risas y aplausos femeninos).

Se levantó Violeta: "¿Es uno alto, con bigote?"
* ¿Donde lo viste?
* En el jardín, el otro día; cuando te fuiste muy enfadada de clase porque no trabajábamos. Te encontraste con él en el jardín. Cuando le viste, sonreíste. Pero enseguida empezaste a hablarle enfadada, supongo que de nosotros. 
Entonces él habló unos diez segundos y te reíste. Habló otros cinco segundos y te reíste otra vez. Habló unos treinta segundos y empezaste con las carcajadas. 
No pensé que fuera novio tuyo porque si que se veía mayor.

* Si, es él. Si cuando estas enfadada con toda razón (quejas y risas) con diez segundos te hacen reír. Con cinco, otra vez. Y con treinta te roban carcajadas aprender una cosa fundamental: No le dejéis escapar, no importa la edad, no importa la raza, no importa la religión...


Miré a mi alrededor, se veían sonrisas bobaliconas.