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jueves, 21 de abril de 2016

¡ que bonito el verbo abrir !





Tumbada en la cama, sin que el sueño acudiera a salvarla de sus pensamientos, recordaba aquella noche.

La noche en la que él se presentó ante su puerta, bajo una lluvia continua y abundante. Y espero paciente.

Y ella cedió. 
Y no solo le abrió la puerta y las piernas, sino que -además- le abrió su corazón.