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sábado, 23 de abril de 2016

en espera de la confirmación que nunca llegará





El Hope repleto como descanso del paseo multitudinario en busca de libros.

En los oídos la repetición de la música de Philip Glass y su The Poets Acts para las horas.

Los veo aparcar el coche, descapotable. El conductor, con una sonrisa, elige una mesa interior, muy próxima a la mía esta relajado. 
Ella viste morros.

* Con tanta parada no llegaremos nunca.
* Preciosa, vale mas llegar tarde en este mundo que temprano al otro.
* Un poco trágico te pones, ¿no?
* Me tomo la carretera con calma hasta que me confirmen que lo del domingo de resurrección es cierto.

Ella no pudo evitar sonreír. Lo intento, pero era difícil. Yo ni lo intenté.