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miércoles, 25 de mayo de 2016

retazos





Un dia de invierno, en un blanco y frío enero. Son las dos de la madrugada, desde la ventana ve la nieve; en los porches de las casas, en las ramas secas de los arboles, sobre los coches aparcados.
También su corazon estaba frío.



Primero la conversación había sido dulce y agradable, parecía que podía durar eternamente.
Pero nada dura eternamente.



Todos deseamos vivir en un mundo sin lagrimas; en un mundo en el que el dolor no supiera encontrar un lugar en el cerebro para asentarse; en el que la rotura no supiera encontrar los huesos; en el que la tragedia no encontrara ninguna casa en la que penetrar.
Pero en nuestro mundo hay lagrimas.



¡Hey chica! se capaz de abandonar el desayuno y recorrer el largo camino entre el porche de tu casa y el asiento de copiloto de mi coche. Atrévete a comenzar el viaje entre la rutina y ser dueña de tu espacio. Desde lo que esperan que hagas, hasta lo que realmente tienes ganas de hacer.
¿Tu lo recorrerías?



Los borrachos se mantenían en pie recostándose unos sobre otros, mientras cantaban formando un coro desafinado y gritón. Sentado en el asiento del conductor, el chico miraba el mapa buscando un destino mejor que el que su entorno le preparaba.


Todos buscaban a su manera la libertad.