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miércoles, 8 de junio de 2016

a veces para siempre no pasa de tres días.




Habían estado en esa habitación tres dias.
Por la mañana salían, compraban el periódico, mientras desayunaban, cada uno a lo suyo.
Después subían a la habitación en una noria de peliculas en la tableta, comentarlas, sexo, leerse poesía uno al otro, conversar, sexo, mas cine.

Salian a comer. Pero a comer bien, restaurantes con buena cocina, imprescindible buena carta de vinos. 

Luego un paseo callejeando y al hotel a recomenzar la noria.

No importaba el horario, se podía dormir de dia; ver cine de madrugada.

Ahora se acabo el tiempo. Había que volver.


No era una situación para siempre. Él recordaba haber leído algo parecido a amar la palabra "forever". Que significaba algo que no existe, pero era igual, se había inventado y se usaba constantemente.

Se miraron, se dedicaron su mejor sonrisa, abrieron la puerta. Salieron.