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sábado, 11 de junio de 2016

latidos de vida en un segundo cualquiera



En la ventana del edificio de  enfrente se intuía el calorcito, sentada en el sofá la mujer leía una historia contada con palabras de una persona de otro continente, de otra época.

Fuera el viento rellenaba de frío todos los rincones de la calle, pero los dos jóvenes seguían murmurándose palabras recién encontradas, subiéndose las solapas de los abrigos, usando la temperatura como coartada para acercarse mas.

Parado el coche ante el semáforo, con la calefacción a tope, el hombre miraba impaciente el rojo que le impedía avanzar hacia lo único ilusionante de la jornada.

Desde su ventana, en el piso alto, al calor de una chimenea que añadía confort al momento; la madre veía las tres formas de vivir el momento y calibraba en cual de las escenas le gustaría ser protagonista.


Ajena a ella, su hija de siete años jugaba con el animalito y acababa de decidir que seria cuando fuera mayor: Mariposa