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martes, 21 de junio de 2016

a partir de mañana suele ser nunca



Uno

Estaba sentado frente a la mesa. En su café preferido. Solo. Su mirada fija en la libreta que le habían regalado para escribir sus mini - cuentos.
El shiraz seguia intocado en la copa.
En su mano derecha el bolígrafo, de punta muy fina, se mantenía erguido, quieto.
La mano izquierda tamborileaba muy ligeramente sobre la mesa.
La música sonaba suave (el completísimo "Song of Love and Hate" de Leonard Cohen) la voz tristona, genial.
Acerco la punta del bolígrafo a la hoja cuadriculada y escribió:

"Tengo que redirigir mi vida. A partir de mañana..."


Dos

Ella se sentó con su café mañanero y -rendida todavía de cansancio- apoyó la cabeza en las manos. Recordaba la noche anterior; ciega de alcohol, la camiseta sudada pegada al cuerpo. Cansada de bailar - en realidad botar - y chocar con los demás ¿bailarines?
Se recuerda con la mirada perdida. Se recuerda -vagamente- hablando con gente.
Mira al otro lado de la cama; el joven es guapo, con buen cuerpo. Hace un esfuerzo pero no logra recordar su nombre. No lo conoce de antes, de eso esta segura.
Mientras se pone las bragas piensa:

"Debo cambiar esta vida mía. A partir de mañana..."