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lunes, 11 de julio de 2016

dejar de soñar, ir a dormir




Llamaron a la puerta y cuando abrió se encontró a su amiga -la que no veía hace meses- que aparecía por sorpresa.

Después de los holas, abrazos y besos; ella pidió permiso para ducharse, el viaje había sido largo y caluroso.

El se fue a la cocina para preparar algo que comer y ella, mientras se desnudaba para ducharse, entraba y salía de la habitación para mantener la conversación. Indudablemente seguía teniendo un desnudo impresionante.

Ella hablaba a gritos desde debajo del agua, el le contestaba mientras hacia una tortilla de patatas, descorchaba un reisling que conservaba para alguna ocasión especial, cortaba unos tacos de su mejor queso, colocaba el pan en una cesta, elegía para música de fondo el CD que había grabado con canciones de la Melua, la Williams y alguna excelente voz femenina mas y encendía unas velas.

Ella apareció recién duchada y con un mini vestido.

Empezaron a charlar a falta de quince minutos para las ocho de la tarde. Desde el primer momento dio la sensación que no habían existido los meses de separación. Hablaron de todo, se contaron, rieron -como siempre rieron mucho- se interrumpieron...

Cuando ella retiro el tercer café y se apoyo en la bandeja espejo, se dieron cuenta que tenían sueño. Pasaban diez minutos de las cinco de la mañana.


Se regalaron ver el amanecer en silencio. Entonces dejaron de soñar y se fueron a dormir.