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sábado, 30 de julio de 2016

de peso, básculas y percepciones.




"Estoy gorda" dijo dando una vuelta sobre si misma para que pudiera verse lo poco acertado de su afirmación.

Pero lo triste es que lo decía en serio. Acudí a su lado mientras se bañaba para asegurarle que de eso nada. No hubo manera de convencerla, estaba gorda.

Pues yo estoy genial -afirmé- mi único problema es que en casa tengo una báscula de esas que te informan por voz y anda estropeada.

¿Estropeada?

Si, cada vez que me subo dice: "Por favor, suban de uno en uno."

No se si conseguí que aceptara que estaba bien de peso, pero unas risas si que le saqué. 

Aunque bien pensado la debí convencer, lo digo por lo satisfecha que se paseo ante mi sin preocuparse demasiado por lo que tapaba o no la toalla.