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martes, 23 de agosto de 2016

la enorme ventaja de viajar en bus




Salí del Hope un poco eufórico por las dos copas de un excelente riessling alemán y -vistas las imágenes de sus paredes- convencido que las mujeres leen mucho y lo hacen tumbadas..

Nunca voy en bus si puedo elegir. No por los olores (que también), no por los apretones (que también), es que no me gusta nada esperar.

Hoy he tenido que ir en bus.

Y las orejas se me llenaros de palabras.

Lo primero que oí antes de llegar al ultimo asiento que quedaba libre fue a dos críos en la primera adolescencia. El del pelo cortado como si lo hubiera hecho su peor enemigo preguntaba: "En Kenia, en la cabalgata de reyes ¿pintan a dos de blanco?

A mi derecha una joven compartía confidencias con su amiga; "Si esta bien, me gusta. Pero es tan cumplido. Lo conozco desde pequeño y de niño saludaba a cada vuelta del tiovivo.”


Conseguí no reírme, después de todo de pequeño me compré las famosas gafas que según su publicidad eran de rayos X y permitían ver a las tías desnudas.
¿Quien puede hacer algo asi? En mi descargo diré que solo me compre cuatro. La primera para ver si funcionaba, las otras tres para saber si me las habían vendido estropeadas.

...Y entonces entró. La mujer mayor con bastón y un peinado que parecía un nido de cigüeñas. Miro a todo el mundo que permanecía sentado. En voz muy alta dijo; "¡No hay vergüenza!".
"Lo que no hay es sitio" le soltó el muchacho del pelo imposible.


Es evidente que tengo que subir mas en el autobús.