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lunes, 12 de septiembre de 2016

amaneceres




Acabó la fiesta. 
Llegó el amanecer con su larga tradición de desencanto.
Lo que había empezado como una posibilidad ilusionante había acabado resultando una triste decepción mas.

Dejo de escribir en el portátil y rememoro la noche anterior.

Recordó el momento cuando se incorporó en la cama intentando que no se despertara y al sentarse en el borde reparó que uno de los libros del suelo era de uno de sus raros autores preferidos. 
Le extrañó que un tipo tan plano leyera eso.
Le pareció cuanto menos curioso que conocer sus lecturas o lo bien dotado fisicamente que estaba no la motivaran para desear un nuevo encuentro.

Es la edad -se dijo- pasar de los treinta te empieza a hacer mas selectiva. Sabes lo que quieres y no quieres estancarse conformándote con menos.


Volvió al portátil y escribió: Habra otras fiestas, otros amaneceres esos si encantadores y con carga de ilusión. Que la impaciencia no te haga conformarte.