.

.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

facta, non verba



Nos encontramos por casualidad. Ella entraba en el Hope en el momento que yo salía.

"¿Tienes un poco de tiempo para mi?" me preguntó. "Siempre" contesté.

Eran las 4:22 de la tarde.

Charlamos, reímos, nos contamos, jugueteamos, bebimos vino, pedimos algo para picar...
Y nos dijeron que cerraban.

Eran las 2:30 de la madrugada.

Fue cuando me dijo "Hay gente que te repite constantemente que eres muy importante en su vida. Por cierto, tu nunca has necesitado decírmelo. Sabes demostrarlo....siempre"