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viernes, 14 de octubre de 2016

la importancia de saber declinar






Presidía el Hope una gran foto de Marlon cuando todavía era Brandon.

"Una conocida mía que se llama Obdulia y que hace un tiempo me asombró cuando me di cuenta que ni sabe el color de sus bragas -contaba Ambrosio- y esto lo se de primera mano porque oí como Pito le preguntó y ella le contestó no se hablemos de otra cosa y cuando otro día se lo pregunto Guille dijo no se, me tengo que ir.  
Bueno, pues Obdulia este verano -a pesar de su legendaria timidez- se ha montado un viaje de vacaciones con dos amantes. Entró en la gran y bellísima biblioteca de la ciudad que visitaba leyendo a Stendhal, tropezó y se cayó y acabó llorando de dolor en brazos de sus dos acompañantes.
Aprovechando que me lo contaba y para quedar bien mostrándole mi gran fondo de armario cultural le solté eso de "a ese llanto se le conoce como el síndrome de Stendhal" me miro con cara que no se si era de sorpresa o asombro o de ambas cosas y soltó bastante seca un "no es eso exactamente".
Su contestación me pareció una evidente invitación a seguir. 
"Te invito una copa" le dije. "Copa, copum, copae" me contestó. ¿Y eso? le pregunté."Declino tu invitación" dijo. Y se fue con sus dos.



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Hoy al fin se ha producido.

Le han dado el Nobel de literatura a uno de mis imprescindibles