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domingo, 16 de octubre de 2016

saber rematar es de sabios



 Ambrosio me preguntaba.

* ¿Como conseguiste que la rubia que les gustaba a todos acabara contigo?

* Haciéndola reír. Dice que soy muy gracioso.

* No creo que solo por eso.

* ¿Te acuerdas el día que estaba colgada en la pared del Hope la foto de la niña de la camiseta?

* Si, había un buen fiestorro.

* Pues es ella hablaba en uno de los grupos y yo merodeaba. La oí decir "yo soy de esas personas que ha podido acariciar con la yema de sus dedos alguno de sus sueños". Eso me gustó.
Mas tarde, cuando la vi sola, me acerqué y le dije: "Sé la receta perfecta para hacer el cocido de la abuela". Le picó la curiosidad. "Ya será menos... dímela". 
Me puse serio;  "Ingredientes; una abuela. Modo de preparación; abuela ¿me haces un cocido? 
Aquí fue donde se empezó a reír. 



Mas tarde. Hablando con la rubia.

* Has estado de chachara con mucha gente.

* Si, es curioso ¿verdad? con cuantas personas estamos y con que pocas somos.

(Me miró fijamente sin que desapareciera su imbatible sonrisa)

* ¿Ves? por eso me gustas. Todo el personal se cree que es por tu facilidad para hacer reír, pero yo me siento atraída por tu veta de sabio.

* Pues yo atraído, atraído me siento por la veta de tus bragas azul turquesa.

* Tu a lo tuyo (dijo entre risas), vale tu veta graciosa también me gusta.

* Que poco azul llevas hoy para lo cielo que eres.

Tres, tres golazos fueron la consecuencia de saber rematar.




De muy buena tinta me ha llegado la información de como gano el Nobel mi esencial Dylan.