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miércoles, 19 de octubre de 2016

a últimas horas de la noche...casi madrugada




Yo intentaba una guerra de aguantar la mirada con la Kate en plan elegante, pero la tía ni pestañeaba.

Sonaba Mary Gauthier y su "Drag queens in limousines". Y la madre le decía que era la escuela mas buena que el dinero puede comprar.

En la otra pared la china fijaba la mirada en una morena, media melena convenientemente despeinada que hablaba mirando fijamente a su iPad.

"Hay una verdad verdadera" -alcancé a oírle- "lo que es, es. Intentar disfrazar eso también recibe el nombre de fabrica de naufragios".

Con la oreja en la morena y los ojos en la batalla con Miss Moss, aunque empezando a comprender que la derrota se hacía inevitable la voz sonó clara, casi trasparente.

"Esa es la mayor venganza del mundo mundial. Ser feliz. Nada les vuelve mas locos que verte con una jodida vida feliz".

Fui a beber, pero la copa estaba vacía y el camarero decía que era hora de cerrar y que solo faltaba que me fuera yo.

Mire todo el local. Kate ni pestañeaba, la japonesa me miraba a mi y mi reflejo en el espejo me recordó que es bueno peinarse de vez en cuando.

Fue cuando el camarero remató;  "Mildred, cuando le hables al iPad por lo menos conéctalo".