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miércoles, 26 de octubre de 2016

el brindis debido



Al salir de casa estaba leyendo en la mesa de la lampara verde, casi ni se enteró que me iba.

En el Hope -mientras tomaba mi café- un jovencito con uno de esos peinados de moda de cresta de pollo le daba la tabarra a ¿su? chica.

Cuando ya había pagado y me alejaba de la barra logré oír una pregunta-reto "Vale tía ¿pues a ver si eres capaz de decirme algo que me gusta y no me gusta a la vez".

Ella le miró. Yo esperaba el socorrido "capullo", ella fue mucho mas allá.

"Te puedo asegurar que eres el que la tienes mas grande de todo tu equipo de rugby".

Al salir, ella sonreía, el no. ¡¡¡ Quince !!! En un equipo de rugby juegan quince...y los suplentes.

Llegue a casa queriéndole contar la anécdota.
Ella leía. Siempre lee.

Antes de que pudiera hablar, levantó la cabeza de su lectura y dijo: "Quisiera tener la certeza de que te veré mañana y pasado mañana y siempre en una cadena ininterrumpida de días".

Para dármelas de enterado dije "Poniatowska" y ella me contestó un glorioso "Y ahora yo".

A tomar por saco los quince del rugby y la rusa, fui a la cocina saqué un garnacha y brinde por la lectora con la lectora.