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martes, 6 de diciembre de 2016

generalizaciones inaceptables.




Cuando llegó al café, tarde como siempre en los últimos tiempos, sus amigos ya estaban enfrascados en la tertulia. No le hicieron mucho mas caso que unos "siéntate", "pide algo", "sigues demacrado".

Al principio no presto mucha atención a lo que hablaban, llamó con un gesto al camarero, le pidió un café con leche muy calentito "estoy intentando recuperarme de un resfriado asesino", y se quitó el chaquetón.

Hablaban de mujeres, en poco tiempo averiguó que había salido una encuesta que decía que las españolas estaban satisfechas con sus relaciones sexuales, que fingían pocos orgasmos, que recibían menos sexo oral del que daban y tres o cuatro ítems mas.

Entonces empezaron a generalizar: "A mi las mujeres..." "lo que les gusta a las mujeres..." "para ligar a las mujeres lo que hay que hacer..."
Dejo de escuchar, oía el murmullo como se oye la lluvia al caer... y dejo que su pensamiento echara mano de la memoria. Y recordó a las princesas que había querido, las que le acompañaron mejorando épocas de su vida. 

Ninguna era como la otra, nunca podría encajarlas en un mismo molde.

Como estaba seguro que el no podría estar en una aseveración generalizada tipo "los hombres son..." con los amigos con los que compartía mesa. Eran amigos, no clones.

Empezó a recordar detalles de las primeras aproximaciones; tan distintas de una a otra. De las grandes diferencias sobre gustos y actividades. Y no encontraba demasiados parecidos en lo que preferían, Quizá que les gustaba que las hicieran reír o que las escucharan (¿a quien no?). La memoria le llevo a viajar por algunas situaciones vividas con ellas, algunas tan diferentes como sus personalidades...

Entonces lo oyó. El grito de uno de sus amigos, y les miró y se dio cuenta que habían dejado de hablar y estaban todos vueltos hacia el. Todavía sonaba el grito en sus orejas:

"¿De que te ríes, mamón?"