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martes, 20 de diciembre de 2016

la amabilidad de los extraños




Se había iniciado un pequeño debate sobre si la pintura que hoy colgaba de la pared era de un artista o del hijo pequeño de algún cliente.

Yo votaba por la opción artista, mas que nada para no tener que reconocer que un "enano" era capaz de dibujar mucho mejor que yo.

La vi pasar por delante del Hope.
Iba con un cigarrillo en la mano.
Era guapísima.
Corrí. Me puse a su lado y pregunté:
¿Puedo?
Ella me miró.
"Si quieres un si o un no tendrás que poner alguna palabra mas detrás del puedo" dijo.
"Darte fuego".
"¡¡Ja!!, al ver como mirabas mi escote creí que preguntabas otra cosa".
"¿Qué?"
"Usa tu imaginación".
"Está funcionando a tope".