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lunes, 2 de enero de 2017

De comidas va la vida



Una ensalada, es lo que comía el tipo que batía el récord mundial de pelos fuera de sitio. Eso sí, regada con un Riessling australiano.

Voy, escribió en su libreta viajera. A veces eso basta, pensó.

La ensalada estaba buena y era abundante. La vida es como una ensalada, pensó. Pero él sabía que las mejores personas son como una sopa alemana en invierno. Quien me entienda me entiende, pensó.

Me gustan las frases cortas de B.P. Y me gustan las novelas de incontables páginas de Varguitas, pensó.
Hacer simple lo complicado es vivir, pensó. Me gusta lo que me gusta y no veo necesidad de explicar los "porqueres".

Recordó la salsa súper picante de los spaghetti con bolas del día anterior. Le hacía gracia lo de bolas para decir albóndigas. Le hacía gracia y le gustaba más. Aún le picaba la lengua. Eso es la vida, pensó. Elegir picante sin temor cuando apetece.

Se rió, en alto. Algunas personas le miraron.

Borró lo escrito. Escribió: la vida es simple, vivir disfrutando cada momento lo que toca.