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lunes, 9 de enero de 2017

andevasaparar



Estábamos bastantes del grupo en la mesa redonda. Pito un poco apartado leía en su tableta. Obdulia dijo; "No me importaría una tarde como esos dos de la mesa de la esquina".
Miramos, estaban besándose y asi continuaron batiendo algún récord mundial de apnea.

"De ningún laberinto personal se sale con las llaves de otro" dije.

"¿Sabes? Algunas veces las personas que nadie imagina son las que hacen lo que nadie imagina" me contestó.

Me pasó por la cabeza en quien podría estar pensando.

"No hay que jugar con el corazón de una mujer" reflexionó en alto Obdulia.

Pito levantó la cabeza de su lectura. "Bien cierto, solo tiene uno".

Pausa.

"Mejor jugar con las tetas, tiene dos".

Mildred, que estaba con su copa de vino y -parecía- que en propiedad de la botella, intervino "¿Como se os ocurre preguntarle a este tipo algo si queréis mantener una conversación seria?".

"Yo creo que habla en serio" intervino Guille "Pito nunca dañara a sabiendas a nadie, pero tocara todas las tetas -eso si, de dos en dos- que se le pongan a tiro".

"¿Como hemos llegado a las tetas? Si Obdulia solo dijo que quería una tarde como esos dos, que por cierto en algún momento deberían respirar" preguntó Mildred.

"Es que en el laberinto hemos pasado por "zonaPito" y ya sabemos cual es su llave personal" dije.

Hubo risas.

"¿Sabeis? el corazón crea abismos que la mente tiene que ocuparse de cruzar" sentenció Obdulia. Y mirando a Pito que iba a intervenir, añadió "Vale, el corazón solo bombea sangre".

"Lo que podemos dar por cierto es que la mente es la que debe encontrar la llave del laberinto. Y el camino de salida es absolutamente personal" dijo Pito.

"Que sepáis que las tetas de Obdulia son mucho mejor que la llave de cualquier laberinto, andevasaparar" dijo Ambrosio que acababa de llegar y no sabía de que se hablaba.

Risas generalizadas... menos de la que se puso colorada.