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martes, 10 de enero de 2017

recreo chocolatero




En las paredes del Hope las mujeres multitarea que tanto gustaban a Jota, que decía que hay que hacer todo lo que apetece sin renunciar a nada.

En la calle un frío soportable, eso si o con un buen abrigo, guantes y gorro o en las cálidas sillas del café.

Ella me miró y dijo; "Estos días que has estado fuera te he echado de menos". Rápidamente contesté "Yo también". Me miró, sonrió.

* Estuve pensando el porque. No es que te necesite en mi vida. Pero sin ti -y por eso me gustas- soy como una niña que se queda sin el rato de recreo. Eres el patio donde puedo hacer lo que quiera. El resto son aulas, y a cada profe hay que bailarle su agua.

* Es la primera vez que me llaman recreo. Me gusta.

* Pues te lo llamo yo. Eres mi recreo, y -encima- contigo de almuerzo siempre toca chocolate.

Nota mental; tener siempre chocolate -del bueno- en casa.

* Pues me quedo mi nuevo mote: Recreo chocolatero.

Reímos los dos.

Pero lo que había que decir ya había sido dicho.

Fuera un frío de cojones. En el interior del Hope, mujeres multitarea en las paredes. En una mesa una hermosa mujer y un tipo sonriente de oreja a oreja que tenía que sujetarse en la silla para no flotar.