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jueves, 2 de febrero de 2017

la historia de Oscar y Sara (1 de -)




"Cinco minutos"


12,40.

Sonó el timbre y acabó la clase de literatura, la profesora nos había puesto la tarea de escribir cincuenta lineas con el tema "Las nuevas cenicientas" y había colgado una lámina en la que parecía querer sugerir por donde debían ir los tiros. 
Estuvo bien. Quedé satisfecho de lo que me salió.

Empece a guardar los folios en la carpeta, vino Miguel.
* Oscar, ¿esta tarde si vendrás al entreno"
* "Claro" 
(No tenia nada mejor que hacer). 

Me levanté, aparté el pupitre y pregunte en voz alta, a nadie en particular "¿donde nos toca ahora?". Me contestó Marina, la rubia que acababa de romper con Pablo, "Plástica, en el piso de abajo, en aula de video". 

Era guapa, ¿me habrá contestado por que le intereso? 
Intento seguirla, aunque pierdo tiempo en la aglomeración de la puerta del aula. Aprieto el paso por el pasillo, esquivando "enanos" de la ESO corriendo y chillando como siempre. 
En la escalera atasco; los que suben, los que bajamos. Veo subiendo a Sara, habíamos coincidido en el grupo el poco tiempo que salió con Juanmi, nos cruzamos en el rellano. 

"A ver si quedamos un dia, guapetona" solté con tonillo despreocupado. 
Se paró, me sonrió, nos pegamos a la pared para dejar pasar a la marea que subía y bajaba. Quedamos muy próximos, mi brazo rozaba su teta, no se apartó. 
"Si no me llamas nunca, ni un mísero sms". (Estaba sonriendo). 
"Lo arreglaré". (Yo estaba totalmente consciente del roce).
"A ver si es verdad" y siguió para arriba.

En la planta baja giré a la derecha, hacia el aula. "Oscar, Oscar" la que me llamaba era Paula, mi primera novia, escarceos exploratorios de quinceañeros; después del "roce" no sabíamos nunca de que hablar, nos separamos porque preferíamos estar con los amigos del mismo sexo. 
Se cogió de mi brazo.
* ¿Como te va? 
* De coña. Le sonreí. Llegamos a la clase, nos sentamos separados, como siempre.

En la pared un cuadro del escocés que le gusta al de plástica (y que empieza a gustarme mucho a mi). 
Empecé a pensar el mensaje que le mandaría a Sara. ¡Que menos que probar! Ya entrenaría otro dia.


Entro el profe, sonó el timbre. 
Eran las 12,45