.

.

sábado, 11 de marzo de 2017

la lista ( 5 ) bragas



Juanra se levantó desnudo de la cama, y desnudo se desplazó por la habitación -esquivando la ropa del suelo- hacia la mesita que le hacia de despacho. Encendió el ordenador y allí estaba; el mensaje había sido contestado. Se giró, miró a la cama; la enana de primero dormía boca abajo, desnuda, plácida, relajada, sin tapar. Por el suelo de la habitación toda la ropa de ambos, con la sorprendente excepción de las bragas de ella que quedaron cual bandera colgadas del respaldo de una silla. 
Esto era lo que iba a perder, era el final de una época. 
En la pantalla todavía titilaban las palabras: Su solicitud para estudiar en la universidad de Columbia ha sido aceptada...


***

Miguel salió del hotel con ese andar cansado y despreocupado del que no va a ninguna parte. Una vez mas el sexo había estado bien y posiblemente se llamarían otra vez. Pero empezaba a tener la sensación de querer llevar la relación a otro nivel. Era su mejor pareja hasta el momento y no solo en la cama. Y no precisamente en la cama. Lo que le atraían eran las largas, equilibradas, cálidas conversaciones, algunos paseos, el cine compartido. Aunque no estaba todavía seguro de atreverse a una relación publica. Sonrío divertido al recordar la sorpresa que se había llevado al comprobar que Ramón en lugar de calzoncillos usaba bragas.


***

Marisa cerró el libro, la libreta, dejo el bolígrafo y apagó el ordenador. Se recostó en la silla de trabajo y recorrió con la mirada la superficie de su mesa; la ultima papeleta de nota de la facultad, otro 10. Todo el trabajo del dia hecho, los apuntes pasados y estudiados. Todo terminado. Se levantó, se giró hacia la cama. Se desnudó, rápida como siempre, rápida como en todo. Esta noche se quitó también las bragas. Se puso un pijama gris, amplio. Se metió en la cama, se tapo con el edredón. Le gusto su ligereza, el calor que le proporcionaba. Boca arriba, su mano en la barriga, jugando con la goma de los pantalones del pijama, recorriéndola. La sobrepasó, abrió ligeramente las piernas...


***



Patricia seguía sonriendo mientras se ponía las bragas. El sexo había sido muy bueno, había estado lleno de risas. Él estaba trabajando en el ordenador. Se le acercó y -desde atrás- le rodeo con los brazos. Le besó en el cuello, justo debajo de la oreja. Notó el escalofrío que provocaba su acción. Sin levantarse, sin girarse, el paso la mano derecha sobre su hombro y alcanzo la cabeza de ella, sus dedos jugabas con el pelo rojo de Patricia. La mano izquierda, por el costado, primero alcanzo el glúteo y luego se desplazo al interior del muslo. Formaban un abrazo poco común. El sentado de espaldas con los brazos buscándola, ella inclinada, doblada por la cintura, rodeándole con sus brazos. Fue Patricia la que rompió el silencio "Los cuadros de la pared son del escocés ese, ¿no? (y sin solución de continuidad añadió) ¿Porque me pusiste en ese grupo...?"