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domingo, 2 de abril de 2017

El chiste infalible.



El elefante avanzaba a paso tranquilo pero decidido, con las orejas bien abiertas y con la vista puesta en su próximo objetivo ...

La mujer de las media azules tenía la mirada perdida en algún recuerdo, relajada.

¿Que tiene que ver una cosa con la otra?

Pues que cuando Pito llegó a la mesa dijo:

* Hola, soy un elefante y no querría cenar solo esta noche.

Ella le miró.

Un rato.

Luego contestó:

* Yo soy tirando a una Kookaburra australiana, pequeña y de aire, y ya estoy acostumbrada a cenar solita.

* Me encantan sus plumas de colores, sobre todo esos detalles azules. Ya lo dijo el escritor, no me interesa una mujer si no sabe volar. ¡Ah! y hay costumbres que se pueden cambiar.

* ¿Y que haría un gran elefante con una pequeña Kookaburra?

* Escucharla. Tengo las orejas muy grandes.

* ¿Solo las orejas?

* Bueno (pausa) Mi capacidad para hacer reír es enorme.

* Hazme reír.

* Una mujer va y se muere. Moraleja: no vayas.

* Es malísimo.

(Pito calla)

* Pero muy, muy malo.

(Pito calla)

* Quizá el peor que he oído en mi vida.

(Pito calla)

* Una mujer va...moraleja...¡¡horroroso!!

(Pito calla)

Ella que sigue pensando en el chiste no puede evitar un inicio de sonrisa.

"¿A que hora quedamos?" dice Pito.