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domingo, 9 de abril de 2017

lo primero, lo segundo y las promesas mentales




Entré en el Hope, lo primero que vi fue a un Neptuno que no parecía confiar demasiado en su habilidad para mantenerse a flote.

Lo segundo que vi fue que debajo de la imagen un hombre hablaba con otro y una chica con gafas oscuras redondas de unos treintaycuatro les escuchaba atentamente y apuntaba en una servilleta.

Lo primero que oí fue lo que decía el mas moreno "Algunos insisten en caminar sobre cristales rotos y se empeñan que eso sirve para aprender".

Lo segundo que oí fue lo que dijo el menos moreno (vamos, el calvo) "Es que hay gente que se aferra a cuentos que saben ciertamente falsos".

Lo primero que pensé fue que yo conozco bastante pisa cristales cree cuentos.

Lo segundo es que también conozco gente que ni sabe nadar y se cree el dios del agua.

En pensar llegue a la tercera base; me obligué a prometerme mentalmente que nunca -de nunca jamás- me incorporaría a uno de esos grupos.