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sábado, 13 de mayo de 2017

un encuentro desencuentro y el sacrificio de las trufas




Fue entrar en el Hope y ver las dos imágenes enfrentadas. Por un lado el cartel invitándote a disfrutar y por el otro la mujer haciéndolo.

Luego, los clientes del local me mostraron que hay muchas maneras de aprovechar los días.

Primero escuché a un tipo con una barba desarreglada de mas de una semana, con el vaso en la mano que parecía que era parte de él, que le decía a su acompañante "El ratito de las copas me prepara para volver a casa. Mi mujer y yo fuimos felices veinte años, luego nos conocimos".

No era mala manera de definir una relación fracasada.

Y al llegar a la barra quedé cerca de dos mujeres de cerca de los cuarenta (no me hagáis caso, soy un desastre acertando edades, eso si; dieciocho ya no tenían), una de las cuales estaba saboreando una trufa.

* Veo que tomas mucho chocolate, le dijo la amiga.

* Sacrificio necesario para mantener alguna redondez, le dijo la chocolatera risueña.

* ¡Dura es la vida!

* ¡Y que lo digas! ¿Quieres una?

Y se rieron las dos atacando una trufa cada una.

Ni remordimiento ni culpa, todo risas.