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domingo, 23 de julio de 2017

el largo viaje de la sombrilla al cartelito



Es sorprendente lo que puede dar de si un día de playa para quienes -como yo- hace tiempo que no las frecuentamos para rebozarnos de aceite y permitir que el sol nos ase a fuego lento pero intenso. Vamos lo que en la edad media se consideraba una tortura.

Estaba yo haciendo de paragüero a una amiga que charlaba con una autodidacta de la sombra, que estaba contándole sus cuitas amorosas. Cuando la autodidacta decidió volver hacia el chiringuito, mi "protegida" aprovechó para decirme "Sabe que no debe, pero volverá a por mas".

Solo pude pensar que suele pasar.

Cuando ya hacía un poco de frío decidimos volver a los coches. Yo iba algo retrasado con uno de esos amigos de los amigos al que en realidad no conocía de nada, andábamos en silencio cundo dijo "Tener mala opinión de uno mismo no es modestia, es autodestrucción".

Solo pude pensar que algo de razón había en sus palabras.

Ya en casa, con un martini tipo Algonquin, escuchando a Cohen, con unos taquitos de queso y unas aceitunas pude pensar un poco mas sobre mi tiempo en la playa.

A mi me gustan las personas que se saltan los debe para hacer los me gusta. Considero que juegan en mi equipo. Por otro lado, pasarse el día resaltando las propias carencias me parece una insensatez del mismo calibre que solo ver tu perfil "bonito".

Y leí el cartelito que tenía colgado en la pared "Aprovecha la vida...parece comprobado que tiene fecha de caducidad".