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martes, 24 de octubre de 2017

maneras de viajar




Lanzó el último suspiro y acabaron las convulsiones.

Luego el silencio de la calma.

Levanté las rodillas del suelo, sonreí.

Bebí el culín que me quedaba de vino.

Me despedí como el caballero que soy, cerré la puerta suavemente y bajé las escaleras de dos en dos.

Fuera un sol radiante conseguía que la temperatura fuera de lo mas agradable.

Había avanzado unos metros por la acera cuando oí el "¡¡Eh, tu!!".

Me giré, estaba asomada a la ventana.

"Tienes razón" dijo.

"¿En qué?" contesté.

"La felicidad no es el destino de un viaje, sino la manera de viajar".