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domingo, 10 de diciembre de 2017

de esperanza, galletas y mañana



Ya casi llegaba la noche, aún había luz pero ya parecía evidente que acabaría perdiendo su lucha contra la oscuridad que se venía. Me quedaba una pizca de mi café latte.

Primero mi atención se fijó en las mujeres que o paseaban por el centro de la sala o bebían en la barra. Pero luego fue reclamada por algunos retazos de conversación que llegaron a mis oídos.

Una veinteañera de media melena de un rubio pajizo poco natural hablaba por teléfono. "Tengo una buena y una mala noticia, ¿cual te digo primero?" (pausa) "¿La buena; he encontrado la esperanza que habíamos perdido". (pausa) "¿La mala? Se niega a volver".

Un jovencito pelo mohícano y mas tatuajes en el brazo de los que le cabían le decía a su amigo "Tio, anoche fui a cenar a uno de esos sitios molones que te dan una galletita de la suerte al acabar, de esas que llevan una frase dentro. La mía ponía ·buscate otra galleta· en mi vida es todo igual, tio.

La mujer de las mil bolsas hablaba con un hombre ojeroso "Si te ha dejado; tendrás que pasar por cinco etapas: Negación, rabia, negociación, depresión y aceptación". El le contestó "Solo veo dos; rabia y bebida". Ella le miro y le habló con suavidad "Una cosa te digo, está demostrado que la vida te dará una segunda oportunidad.....se llama, mañana".

Acabé el café. Pagué y me fui a casa con los ojos y las orejas contentos. Para se un sábado frío no está mal.