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viernes, 19 de enero de 2018

tratado sobre la miel



El tipo se quejaba de su suerte utilizando un lenguaje de lo mas grosero e insultando a todos los que creía culpables de su desdicha.

Y lo hacía en un tono tan alto que hasta parecía que la mujer del cuadro giraba la cabeza para fijarse en quien hablaba de ese modo.

Su acompañante, rodeada de bolsas y disimulando su despeinado con un gorro anti frío, bebía un té y le escuchaba en silencio.

El despotricador indignado paró un segundo para respirar.

Lo que aprovechó ella para intervenir "Una cosa te voy a decir; deberías tratar que tus palabras fueran siempre dulces como la miel".

"Por qué?" pregunto el indignado.

"Por si algún día tienes que tragártelas" le contesto ella justo antes de seguir con su té (sin teína, claro).