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viernes, 26 de enero de 2018

como lo contaría un poeta




Mientras escribe, sin mirar al mar, siente que la punta de la pluma se estremece.
La marea está subiendo, pero no es eso.
No.
Se debe a que en ese momento ella ha decidido entrar en la habitación sin nada de ropa. Adormecida, sin saber muy bien donde esta. Se aparta el pelo de la frente, se tumba en el sofá con los ojos cerrados.
Puede que se esté acordando de lo de esta mañana. Justo de lo que paso antes de que se levantara de la cama y tapándose con una sabana al estilo de las películas se fuera a su cuarto.
Después abre un ojo, mira, me ve y sonríe dulcemente.