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domingo, 11 de febrero de 2018

propiedades




Vivía en un pueblo tan pequeño que se olvidaron de ponerlo en los mapas.
Tan pequeño que parte de su casa ya estaba en el pueblo vecino.

Tenía un optimismo tan grande que no cabía solo en su persona.
Tan grande que contagiaba a todos los que estaban cerca.

Tenia un ordenador tan viejo que le permitía tomarse un café, hacer la colada y ducharse antes de que la pantalla pasara página.
Tan viejo que cuando, cabreada, le maltrataba de palabra le trataba de usted.