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miércoles, 28 de febrero de 2018

todavía puede ser una bella palabra



La rubia miraba fijamente a Guille.

* A ver si me miras a los ojos, dijo.

* Me lo pones muy difícil, contestó divertido.

Se hizo un silencio, ambos sonreían.

* No tienes que tratar a todas igual, cada mujer es un mundo... deberías hacer turismo.

* Yo estoy dispuesto, dijo Guille, pero nunca me dan visado de entrada.

Pausa. Sonrisas.

* Mas de un visado has tenido tu.

Él sonrió. Estaba donde quería.

* No lo puedes decir por experiencia propia.

Ella sonrió.

* Todavía.

Parecía que la Mary dejaba de prestar atención a su libro y seguía divertida la conversación.