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martes, 6 de marzo de 2018

un inicio en cinco pasos (1)



En el exterior se mantenían las temperaturas inusualmente bajas.

Dentro del centro comercial -con sus paredes adornadas de fotos de mujeres mirando- mucha gente cerca ignorandose.

Los niños jugaban y su actividad era para ellos lo único que en ese momento importaba en el mundo.

Los adolescentes paseaban manteniendo posturas de una seguridad en si mismos que estaban lejos de tener. Con imagen y vestuario que les permitían pensar que pertenecían a un grupo. Paseaban aparentando lo que no eran. Pero si eran lo que aparentaban.

Las señoras tomaban el café tranquilamente, hablando entre ellas, con el carrito aparcado -ya lleno- junto a ellas.

Los singles -la nueva raza- compraban en la zona de alimentación exquisiteces e innecesidades, siempre con cara de entendidos. Ellos estaban descubriendo el mundo.

Algunos ancianos, sentados lejos del frío de la calle, arreglaban el mundo, ya que no les dejaban arreglar sus casas.

Y él, sentado. Mirando lo que pasa a su alrededor. Con el corazón frío (como siempre). Preguntándose a dónde se dirigiría, preguntándose dónde le llevaría el desvió de esa carretera ya definitivamente cortada.


Miró a las paredes ¿le querían decir algo esas miradas?

El portátil le dio la señal de haber captado una conexión.

Entró.
Y siguió fingiendo que jugaba a vivir.


Sabiendo que estaba perdido.