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jueves, 29 de marzo de 2018

consecuencias de apuntarse a un bombardeo



Tengo ese día tatuado en mi memoria: Estaba en  MI casa, con MI libro, MI mantita, MI vino y MI música suave.

Me llamaron los vandarras de mis amigos, que si me iba de fiesta con ellos.
Es conocida mi legendaria disposición a apuntarme a un bombardeo.

Me lancé a lo desconocido.
Lo "desconocido" era pelirroja, vestía gabardina, era de Lugo y me llevaba varias copas de ventaja.


Y allí estaba yo, en la barra de un bareto, intentando oírla con una copa en la mano y una música ensordecedora.
La pelirroja me dijo que si nos íbamos a su casa (eso lo oí claramente).

Y es conocida mi legendaria costumbre de apuntarme a un bombardeo.

Me lancé a explorar territorio desconocido.
El territorio desconocido más interesante estaba en el interior de sus bragas.


Eso pasó hace tres meses.

Ahora son territorios conocidos y no me imagino vivir sin recorrerlos.


Aquí estoy viendo como se seca después de la ducha de después de…, en NUESTRA casa,  comentando el último libro que HEMOS leído, con una mantita que de vez en cuando es invadida, compartiendo un TÉ y oyendo SU música preferida.