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jueves, 5 de abril de 2018

ensayos





Era camarero en una tasca, en la parte vieja de la ciudad.
Me miró en cuanto me senté, le pedí una cerveza.
Me la puso en jarra de barro.
Era pelirrojo, barbudo, e iba vestido de cantinero medieval.
Me sonrió. (Las sonrisas sinceras me aflojan las bragas).
Me tocó sin querer los dedos cuando dejó la nota...

La que contaba sus vacaciones tenía unos preciosos ojos azules, antes había afirmado que no veía que tenia que ver echar unos polvos con querer a alguien, y yo llevaba un rato haciendo que leía pero solo estaba ensayando sonrisas sinceras.