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jueves, 3 de mayo de 2018

estación, vacía, noche oscura




El tren está a punto de llegar. Es el último del día. La estación, antigua y con carteles de vacaciones veraniegas, está casi a oscuras, vacía si se exceptúa un tipo colocado en la parte menos iluminada. Tiene un objeto en su mano cerrada.

El tren llega.

Las puertas -llenas de luz- se abren invitando a entrar. Nadie sube, bajan dos. Un el y una ella. A paso rápido abandonan la estación. Las puertas se cierran, el tren arranca.

En la sombra una sonrisa.

Abre la mano, es un bote alargado de aluminio. Se acerca a la pared, blanca. Agita el bote. Hace lo que ha venido a hacer. La pared ya no es solo blanca. En azul Klein una frase.

El verdadero ser es obrar.

Se va, pasa por debajo de las esculturas de piedra, sonríe.