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viernes, 11 de mayo de 2018

uno de esos





En el momento de despertarse, la joven pelirroja se percató de dos cosas: Otra vez había bebido un par de océanos y milagrosamente estaba en su apartamento.

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Cuando recuperó del todo la consciencia (bueno, casi del todo) decidió darse un baño. Avanzó desnuda por la casa, sintiendo el frescor de las baldosas en la planta de los pies. En la bañera una sorpresa; su amiga y compañera de piso Luci -semi dormida- boca abajo no parecía darse cuenta del peligro de "perder el conocimiento" en el agua.

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Puso una toalla sobre la cama y, a duras penas, logró colocar a su amiga encima. Con otra toalla fue secándola, cuando llegó a las nalgas y el interior de los muslos Luci giro un poco la cabeza, sonrió picarona y abrió un poco más las piernas...
"¡¡¡Luci!!! que estoy secándote."
"Sigue, sigue que por ahí estoy mojada."

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Ya en la bañera relajada, lavándose el pelo fue recordando su noche anterior.
El tío era mayor de lo que ella solía elegir pero era interesante, tenía gracia y le entro original:
"¿Jugamos? Pero si piensas rechazarme recuerda la parte del juego en que puedes perder."
“¡Cielos! Eres un hombre leído, si sabes mantener una conversación de más de seis frases igual juego para ganar” Le contestó.

Y siguió sumando. Y si, sabía mantener la conversación.
A la copa 307 y la carcajada 703 se dio cuenta que la velada acabaría en polvo...

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"Elisaaaaaa" (Luci gritaba desde la habitación)
"¿Que?"
"¿Al final te tiraste a Mr. Cloony?"
"Si"
"¿Qué tal?"
"Manos, genial. Boca, un dios. Satisfacción, total."
Las carcajadas de las dos resonaron estéreo desde las dos estancias.
"Joooooo, yo quiero uno de esos"

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Yo también, pensó Elisa, pero esta es quizás la parte del juego en que toca perder. Faltaba saber que opinaba el otro jugador.